domingo, 2 de abril de 2017

Los amores de Pizarro y Cortés

Los conquistadores que llegaron a México y Perú, con Hernán Cortés y Francisco Pizarro a la cabeza, respectivamente, no trajeron mujeres con ellos. Cosa tal vez difícil de comprender para los otros 'conquistadores' de hoy, que no conciben un día sin ellas. Sin embargo, tuvieron sus buenos amores…

Inés Huaylas Yupanqui
Para un hombre como Francisco Pizarro, de vida esforzada y aventurera, no había lugar para el sentimiento del amor femenino como lo concebimos hoy ni siquiera para los romances que muchas veces endulzan la vida de los más bravos y heroicos personajes de la historia.

"Fiel a su luminoso y extraordinario destino y a la plena conciencia y responsabilidad de su obra -dice el historiador Juan Bromley- ni entrega su corazón a mujer española o indígena, ni concibe desposorios por aventajados que pudieran ser, ni acepta devaneos que entorpezcan su única y suprema misión histórica de descubrir mares y tierras nuevas, de conquistar imperios y de fundar ciudades."

Angelina Yupanqui
No existen huellas sobre su vida sentimental, salvo las relaciones que inicia en 1533, cuando en su viaje de Cajamarca al Cusco, contando probablemente con 54 años de edad, toma por mujer, sin ninguna formalidad, a doña Inés Huaylas Yupanqui, joven princesa india, hija del inca Huayna Cápac y de la coya Contarguacho, y por tanto, hermana paterna de Atahualpa y de Huáscar.

 Con doña Inés, Pizarro tuvo dos hijos: Francisca, nacida probablemente en 1534, y Gonzalo, que llegó al mundo al año siguiente. (Sea por arreglo o simple ruptura de pareja, la ñusta se separó de Pizarro y se casó en 1538 con el hidalgo español Francisco de Ampuero, con quien tuvo tres hijos: Martín, Francisco e Isabel.)

Versiones difundidas por la época, sostienen que Pizarro tuvo algunos devaneos con la bella morisca Beatriz, posterior esposa del veedor García de Salcedo. Pero no es un hecho comprobadamente cierto.

Sí es cierto, en cambio, que se amancebó con la ñusta Cuxirimay Ocllo, después bautizada como Angelina Yupanqui, hija también de Huayna Cápac, y por ende, como la anterior, media hermana de Huáscar y Atahualpa. Con ella, Pizarro tuvo por hijos: a Francisco y Juan Pizarro. (Posteriormente, Angelina se convirtió en mujer de Juan Díaz de Betanzos.)

Hasta aquí la historia romántica del fundador de Lima.

Muy distinto fue el caso de Hernán Cortez, conquistador de México y primo de Pizarro, cuya pasión por las mujeres resulta de antología.

(Antes de continuar, citemos lo que decía de él el cronista Bernal Días del Castillo en su 'Historia verdadera de la conquista de la Nueva España'): "Oí decir que cuando mancebo, en la isla Española, fue algo travieso sobre mujeres, e que se acuchilló algunas veces con hombres esforzados e diestros"; y en otra referencia tomada del libro 'Historia de la conquista de México) de Prescott: "… e era demasiado dado a mujeres, e celoso en guardar las suyas".)

(En el juicio de residencia tomado a Cortés, Bernardino Vázquez de Tapia habla de la vida que llevó Cortés una vez conquistadas las tierras mexicanas: "(…) que tenía infinitas mujeres, dentro de su casa, de la tierra, e otras de Castilla, e según era pública voz e fama entre sus criados e servidores, se decía, con cuántas en su casa había tenía acceso; aunque fueran parientas unas de otras; e que con otras mujeres casadas es notorio que a tenido muchos accesos, e que enviaba los maridos fuera de esta ciudad, por quedar con ellas…")

Distinto fue el caso del conquistador de México y primo de Pizarro, cuya pasión por las mujeres resulta de antología.

Hernán Cortéz y la Malinche
En la conquista de México, Hernán Cortés, con 35 años, recibió de los caciques de Tabasco el obsequio de veinte indias nobles. Una de ellas, atractiva y desenvuelta, llamada Malinalli Tenépatl, que se haría muy famosa conocida como 'La Malinche', de 18 años, la cedió a su lugarteniente Alonso Hernández Portocarrero, a quien envió a España. Pero cuando este se encontraba en España, Cortés la hizo su concubina y con ella tuvo un hijo ilegítimo: Martín Cortés. 

El inquieto conquistador nunca se detuvo en sus travesuras mujeriles. En la isla Española fueron frecuentes sus peleas a cuchillo por la posesión de alguna fémina. 

En Santiago de Cuba, se casó con Catalina Juárez Marcaida o Catalina Xuárez Marcayda, quien arribó a Santo Domingo con su familia y a Cuba en 1511. Ella era hermana de Juan Xuárez, quien se la presentó. Ya casados, Cortés y Catalina se alojaron en Coyoacán, en una casa recién construida por órdenes del conquistador. En esa residencia, ella fue encontrada muerta en extrañas circunstancias el 1 de noviembre del mismo año. 

A la muerte de la también conocida como 'La Marcaida', Cortez se unió a Juana de Zúñiga, sobrina del duque de Béjar, en España, noble dama con quien tuvo cinco hijos: Martín, María, Juana, Catalina y Leonor.

En otra española, apellidada Hermosillo, tuvo un hijo llamado Luis. Otra hija en una india de Cuba, a quien se dice le dio el apellido Pizarro. Otra en una india mexicana de nombre desconocido. Y una más, que nació contrahecha, con otra indígena ídem. En total: 11 hijos.

Para finalizar, recordemos que Hernán Cortés estuvo a punto de venir al Perú, después de la muerte de Pizarro, a pedido del virrey Antonio de Mendoza, quien lo consideraba el hombre aparente para pacificar nuestro país, por su experiencia y por los recursos en naves y hombres con que contaba. La empresa, finalmente, fue encargada al licenciado Vaca de Castro.

¡Qué no hubiera hecho el travieso Cortez en el Perú! Con tantas y tan atractivas ñustas que poblaban el vasto territorio inca, de seguro se habría vuelto loco.

Publicado en el Diario Oficial El Peruano el 18.2.17

1 comentario:

  1. Para finalizar, recordemos que Hernán Cortés estuvo a punto de venir al Perú, después de la muerte de Pizarro, a pedido del virrey Antonio de Mendoza, quien lo consideraba el hombre aparente para pacificar nuestro país, por su experiencia y por los recursos en naves y hombres https://ideandando.es/quienes-eran-los-egipcios/

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